
“Dije a mi amigo:
- Ya la ves, apoyada en el brazo de ese hombre. Si apenas ayer se apoyaba así sobre mi brazo.
- Y mañana se apoyará sobre el mío – dijo mi amigo.
- Mírala, sentada junto a él. Si apenas ayer se sentaba junto a mí- le dije.
Y él respondió:
- Mañana estará sentada a mi lado
- Ves – le dije-, ella bebe el vino de su copa, y ayer lo bebía de la mía.
- Y mañana de la mía – respondió mi amigo.
Entonces le dije:
- Observa como lo contempla con amor, con los ojos sometidos, como ayer me contemplaba.
- Así me contemplará a mi mañana – contestó mi amigo. Y yo le pregunté:
- ¿no la oyes murmurar canciones de amor en sus oídos? Son las mismas que murmuraba, apenas ayer, en mis oídos.
Y respondió mi amigo:
- Mañana las murmurará en los míos.
- Pero mira, si lo está abrazando, y fue apenas ayer que me abrazaba- evoqué.
- Mañana será a mí a quien abrace – dijo mi amigo.
Entonces suspiré:
- Qué mujer tan extraña.
Pero él me respondió:
- Es como la vida, que todos los hombres poseen; y como la muerte, que conquista a todos los hombres; y como la eternidad, que a todos los hombres abarca.”
Gibran Jalil Gibran, “El Vagabundo”, Ediciones Urano.
- Ya la ves, apoyada en el brazo de ese hombre. Si apenas ayer se apoyaba así sobre mi brazo.
- Y mañana se apoyará sobre el mío – dijo mi amigo.
- Mírala, sentada junto a él. Si apenas ayer se sentaba junto a mí- le dije.
Y él respondió:
- Mañana estará sentada a mi lado
- Ves – le dije-, ella bebe el vino de su copa, y ayer lo bebía de la mía.
- Y mañana de la mía – respondió mi amigo.
Entonces le dije:
- Observa como lo contempla con amor, con los ojos sometidos, como ayer me contemplaba.
- Así me contemplará a mi mañana – contestó mi amigo. Y yo le pregunté:
- ¿no la oyes murmurar canciones de amor en sus oídos? Son las mismas que murmuraba, apenas ayer, en mis oídos.
Y respondió mi amigo:
- Mañana las murmurará en los míos.
- Pero mira, si lo está abrazando, y fue apenas ayer que me abrazaba- evoqué.
- Mañana será a mí a quien abrace – dijo mi amigo.
Entonces suspiré:
- Qué mujer tan extraña.
Pero él me respondió:
- Es como la vida, que todos los hombres poseen; y como la muerte, que conquista a todos los hombres; y como la eternidad, que a todos los hombres abarca.”
Gibran Jalil Gibran, “El Vagabundo”, Ediciones Urano.
6 comentarios:
Absolutamente precioso. Buscare ese título. Gracias por compartirlo.
Besos
… Belita
… gracias por tu visita
… estas bienvenida y me alegra que te haya gustado el texto
… es del Maestro Gibran.
… un placer tenerte aquí
… un beso y un abrazo
Vaya!!!
con estas metáforas... no me queda mas que sonreír de alegría de volverte a encontrar.... siempre!
te beso!
… HERMOSALETRA
… un placer y un honor volver a contar con tus letras aquí.
… siempre hicieron falta y los extrañé.
… es tu casa que te debe mucho.
… un beso y un abrazo
Bello simplemente...
Hay algo para ti esperando en mi blog,
La musica es espectacular!!! gracias por este rincon!
Besitos friolentos
Siempre nos sorprendes, no como la muerte que a todos conquista, si como la vida con la que nos llenas al leer tus escritos y como la eternidad en donde siempre guardaremos tus palabras y todo lo que nos descubres y enseñas, y como la múscia que suena que hace que cada nota tome relevancia en tu escrito y nos mantenga aqui pegados en la pantalla y sin querer irnos.
Gracias Aleksander aprendemos contigo y descubrimos aquello que se nos paso inadvertido a nuestros ojos.
Un beso enorme.
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